El término de cine B lo encajan los críticos que quieren referirse a cintas de bajo presupuesto y sin estrellas, dirigidos por simples artesanos y no directores de prestigio, con una duración apenas superior a la hora y que sólo están destinadas a cubrir pantalla en lo que se estrenan los grandes blockbusters de los estudios.
Mucho se dice que sólo en Estados Unidos se da este tipo de cine pero eso no es cierto, en México el cine B también se hacía. Pongamos que las cintas de directores como Fernando de Fuentes o Ismael Rodríguez al lado de directores como Miguel Contreras Torres o Juan Orol y se notará no sólo la diferencia en la producción sino en las temáticas y estilos de dirección; los primeros directores muy técnicos, los segundos muy naif.
En México el cine B tiene su época dorada durante el sexenio de José Luis López Portillo, es bajo su descuido al cine donde florece el cine de ficheras y el taco-western. Ambos géneros cumplen los lineamientos de cine B y aún más importante son las escuelas para los jóvenes que querían adentrarse al cine, tal y como es el caso de Alejandro González Iñárritu quien comenzó haciendo sonido en sexycomedias.
El cine de luchadores es un ejemplo de cine B. El Santo, Blue Demon y Mil Máscaras son personajes de serie B que siempre se salvan a último minuto y que en sus luchas salvan al mundo de científicos locos, criaturas del más allá y marcianos invasores. Su cine de bajo presupuesto encontraba siempre cabida en las salas de doble, triple y cuádruple función con un público que no sólo disfrutaba la cinta sino que también la tomaba como algo serio y real.
Actualmente el cine B en México se sigue realizando aunque en menor escala que en otras décadas y adaptándose a las tecnologías actuales, ya no se hace filmando sino grabando en cámaras digitales, editándoles en casa y blogeándoles en internet.
Para aquellos interesados en ver cine B hecho acá, les dejo este top diez: