María es uno de los personajes más maduros que hayas interpretado al día de hoy, se trata de una madre que pierde a su hijo. ¿Cómo te preparaste para el papel?
Gabe me dijo que nos teníamos que asegurar de que María tuviera el peso y la madurez requerida, ya que se trata de una mujer que ha crecido muy rápido. Perdió a sus padres cuando era muy joven y ha vivido con su hermana, lo que ocasionó que organizara su vida a una edad muy temprana, viviendo sola con alguien a quien adora, su hijo, quien no tiene padre y que ella crea un micro-universo alrededor de él.
Gabe ya tenía listas todas las escenas en su cabeza y me explicó de una forma muy clara el tipo de historia que quería narrar. Después de una preparación de casi dos meses, el personaje comenzó a respirar a su propio ritmo. Se parece a un periodo de gestación, un proceso evolutivo donde tienes más opciones, un rango mucho más amplio de posibilidades que conllevan a desarrollar el personaje y que hacen que se identifique con el público. Mi trabajo es respirar al mismo tiempo que el personaje, mantener el mismo estado de tensión que ella tiene: un estado cargado de una gran emoción. Viví en el mundo de María. Este mundo muy personal y peculiar que está centrado en su hijo, su relación con su hijo llega a tal grado que se retroalimentan. María está unida a tal punto que sin él siente que moriría, no puede respirar, no puede aceptar su nueva realidad, es demasiado dura para asimilarla.
Vimos a muchos niños durante las audiciones y muchos de ellos eran fantásticos, pero me sentí en particular conectada con Kaiet. Me miró a los ojos y si tuvo miedo, supo disimularlo, vivió a través de la experiencia y cuando sonrió lo hizo con sus ojos. Sentí que él podía ser mi hijo. El filmar la película con él fue fantástico. Siempre es algo complicado con los niños, ya que todo está en el aire, no sabes bien qué sucederá en la siguiente escena, no sabes cómo van a reaccionar... y este niño ha sido grandioso, increíble.
¿Qué es lo que más te atrajo de DELIRIOS SINIESTROS?
Para empezar, sencillamente la historia, pero una vez que conocí a Gabe, comencé en verdad a entusiasmarme acerca de la forma en que iba a ser narrada, que es algo muy importante para la historia en sí misma. Viví, literal, casi por un mes y medio en la casa de Gabe preparando al personaje. Revisamos el guión por casi un mes, no sólo para separar la historia pedazo a pedazo, sino también para observar cada aspecto de la película. En DELIRIOS SINIESTROS la atmósfera es casi tan importante como el personaje y dicha atmósfera es el resultado conjunto de muchos departamentos: diseño de producción, fotografía, vestuario...
Todas las películas requieren un gran equipo de trabajo por supuesto, pero en esta película en particular, me sentí alimentada cada día por todas las personas en el set. Lo necesité durante esta preparación, fue muy gratificante y también una gran experiencia. Tenía que ser de esa forma. Hubiera sido muy difícil hacer el filme creíble solo con mi actuación.
¿Cuál método de trabajo utilizaron tú y Gabe?
Gabe es quizá uno de los directores que más me han aportado, tanto a nivel de información como afectivo. Fue muy preciso durante el proceso en el hecho del cómo deseaba que los dos narráramos esa historia... con la ayuda, claro está, de un grandioso equipo de trabajo. No hace ninguna diferencia que un director venga del mundo de los comerciales o del teatro, si está filmando su primera película o si ya ha dirigido una docena. El primer día me dijo: “El cine es muy difícil”, a lo que yo respondí: “Tienes mucha razón y es muy bueno que te dieras cuenta”. Hay mucha gente que cree que lo sabe todo y en lugar de hacer el trabajo más fácil, lo hacen más complicado. Una de las mayores fortalezas de Gabe es que no deja nada a la suerte. Es cierto que tuvimos algo de la misma durante la filmación, ya que todo se hizo de acuerdo a lo planeado, pero por encima de todo eso había mucho, pero mucho trabajo, planeación exhaustiva, mucha tarea realizada y eso hace que las cosas fluyan de una manera muy especial cada día. Fue una hermosa experiencia y siempre sentí que todos estaban conmigo, lo que es un gran sentimiento cuando llega el momento de hacer lo que te corresponde frente a la cámara.
¿De qué manera piensas que DELIRIOS SINIESTROS contribuyó a tu carrera?
Es la película que más he disfrutado hacer. Para mí fue como un obsequio. Pude vivir todo el proceso creativo día con día y esa es una gran oportunidad en mi caso como actriz. También hice muchos amigos. Dado que es un proceso tan largo y cansado a nivel creativo, no siempre es fácil contar con el tipo de amabilidad y afecto que recibí todos los días en el lugar.
Elena Anaya >>
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