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- Más pequeños que el Guggenheim: Vivir por el teatro. Noticia Publicada el 25/08/10 - Por Perla Schwartz

 

Más pequeños que el Guggenheim: Vivir por el teatro

noticiaMás pequeños que el Guggenheim: Vivir por el teatro

Sin lugar a dudas, entre los dramaturgos mexicanos más recientes, uno de los más propositivos es  Alejandro Ricaño, de él tuvimos oportunidad de ver “Riñón de cerdo para el desconsuelo”, ahora retorna con el montaje de “Más pequeños que el Guggenheim”, con su dramaturgia y dirección. Comedia satírica de lo que implica vivir por y para el teatro, así como una historia donde se impone la amistad y la complicidad a pesar de los reveses que enfrentan un cuarteto de personajes totalmente disímbolos entre sí.
 
Un escenario vacío, tan sólo dos sillas, una mesa y una banca, así como una lámpara roja son los suficientes para el despliegue de una fantasía teatral, permeada por un humor agridulce, que entremezcla la nostalgia por los tiempos pasados, no en vano  se escucha la tonada de los Birds. Además que Ricaño plasma un lúdico retrato de los loosers, pero con la salvedad que no se dan tan fácilmente por vencidos. Gorka (Austin Morgan) ha pasado diez años de su vida como vendedor de libros en una tienda de autoservicio, opta por ser dramaturgo, pero de repente se paraliza por escribir una obra con carácter autobiográfico.

Sunday (un simpático Adrián Vázquez) asumirá las funciones de empresario, lo malo es que carece del suficiente dinero, es más  para el vestuario, los intérpretes darán el roperazo. En tanto,  Jam (Hamlet Ramírez) de empleado de un Oxxo, quiere consagrarse en el teatro. Y complementa el cuarteto el más desvalido de ellos: Al  (alternan funciones  Rodrigo Hernández y Miguel Corral), un albino que también se sueña en el escenario. Sin duda de los personajes más entrañables trazados por la imaginación de Ricaño.

Con cierto abuso de palabras altisonantes se despliega “Más pequeños que el Guggenheim” la cual tiene mucha gracia y sabiduría de lo que es joven, soñar y buscar la realización de proyectos. Si se obviaran algunos oscuros… el montaje sería más ágil no obstante es una obra recomendable que se puede ver de viernes a domingos en la Sala Xavier Villaurrutia.

Por Perla Schwartz

 

 

 

      

 

Más pequeños que el Guggenheim: Vivir por el teatro