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Tres Charmante! Así es Guadalupe Loaeza.
Un regalo para el intelecto, envuelto en ropa de marca francesa y adornado con aretes oaxaqueños. Una mexicana enamorada de París hasta los huesos, alegre, dicharachera, simpática.... C’est magnifique!
La cita: Jueves 6 de Octubre en la mediateca de la Casa de Francia.
El evento: Presentación del libro “Siempre Estará París” de Guadalupe Loaeza.
A pesar de la incesante lluvia decenas de personas comenzaron a llegar al evento: señoras y señores, jóvenes y menos jóvenes, franceses, mexicanos, todos comentaban lo que más les había gustado del libro.
“A mí me encantaron las ilustraciones”, comentaba uno. “Moi aussi c’est extraordinaire”, decía el otro.
“¿Dónde puedo comprarlo?” preguntaba la mayoría.
A mí, lo que más me gustó es el CD que acompaña el libro, y que no puedo dejar de escuchar. En el, Lupita (así la llamaré desde ahora), nos cuenta de viva voz sus más interesantes historias, como el día que recibió la Legión de Honor, hasta el weekend que conoció y se enamoró de Alain Delon.
Mágicamente musicalizado con canciones de Mireille Mathieu, Luis Mariano o Dalida, es un deleite para los oídos. Ya casi me lo sé de memoria.
De repente, la vi llegar. Venía acompañada de su esposo el Dr. Enrique Goldberg. A su lado, ni más ni menos que Alain le Gourrierec, el nuevo embajador de Francia en México, recién llegado de Chile y el Dr. Gerard Fontaine, Consejero Cultural de la Embajada de Francia. Después llegaron sus hermanas y sus cuñados.
La conferencia dio inicio con unas palabras de Christian Moire, Agregado Cultural de la Embajada. Después, Noe Agudo, editor y amigo personal de la autora, dirigió unas palabras de elogio a Lupita y contó de manera muy simpática la forma en que se conocieron.
Al preguntarle a Lupita si estaba satisfecha con el libro, o si había dejado algunas cosas en el tintero, ella tomó el micrófono...y ya no lo soltó!! Y qué bueno que no lo soltó, porque han sido unos de los minutos más enriquecedores de mi vida.
“Pero claro, claro que he dejado cosas en el tintero... de hecho ya estoy pensando en hacer una segunda parte del libro”, dijo esta apasionada de Paris.
“Les tengo que contar, por ejemplo, de todas esas tardes que al llegar a mi casa en la calle de Nazas 24, mi mamá había invitado a comer a sus profesores franceses a la casa, al grado de que para mis hermanos y para mí era normal la convivencia con gente de Francia. Les quiero platicar de la primera vez que estuve con mis hijos en Paris, y les dije “Hijos míos ¿pueden creerlo? estamos en París”, ellos me contestaron “Sí mamá, pero no es para tanto”.... “Pero cómo que no es para tanto? Estamos en PARIS!! P-A-R-I-S!!! pero si deberían de cobrar tres francos para seguir caminando por aquí, imagínense nada más.... PARIS!!!!”
Sus ojos se llenan de chispas cada vez que Lupita pronuncia la palabra “Paris”.
“Quiero platicarles de cuando yo vivía cerca del Bois de Boulogne y trabajaba de Babysitter en el Bois de Vincennes y tenía que atravesar a diario toda la ciudad”
“Les tengo que contar, dijo, la historia de Madame Buttler, que era una señora francesa muy pobre y muy sola que vivía en el Centro de la Ciudad de México. Mi mamá la conoció en un Sanborn’s, y le llamó la atención su aspecto y su mirada triste. Además, Madame Buttler era igualita a Colette, muy pálida, con el cabello rojo y rizado, se pintaba en las mejillas unas redondas chapitas rojas..... Madame Buttler venía todos los martes a comer a mi casa. Cuando yo era chica, cansada de verla cada semana le decía “Madame no hay gas, no hay comida!” con la esperanza de que se fuera, y la señora respondía “Tu vas voir petite, je vais attendre que ta maman arrive”, y así Madame Buttler esperaba la llegada de Doña Lola y, por supuesto, se quedaba a comer con ellas.
“Un día, Madame Buttler no regresó... Yo creo que se murió mientras dormía”, reflexionó Lupita. Y sus ojos se entristecieron por segundos.
Lupita siguió hablando...en ese momento yo envidiaba a Madame Buttler, yo quería ser como ella para poder ir a comer todos los martes a casa de la familia Loaeza. Escuchar a doña Lola, oír los discos de Charles Trenet y sobre todo, disfrutar una y otra vez las historias que Guadalupe sabe contar tan bien.
El tiempo se nos fue volando hasta que la presentación terminó y Lupita se quedó a firmar algunos autógrafos, adorable con todos, con una sonrisa para cada uno.
Regresé a mi casa deseando que sí, que pronto tengamos la segunda parte de este libro “Siempre estará Paris”, y la tercera, y la cuarta... Ojalá que “Siempre esté Guadalupe Loaeza
Iliana
Troncoso
Correspondante
Paris - Mexico |