
Se está llevando a cabo el interesante encuentro de Escenarios 09, organizado por el CCC, el Centro de Capacitación Cinematográfica, master class, mesas redondas y proyecciones son las actividades centrales de este evento, donde han sido invitados varios documentalistas extranjeros del renombre de Geoffrey Reggio, Andrés Veiel o José Luis Guerin.
De Colombia, ha estado presente el cineasta y documentalista colombiano Luis Ospina,quien apuntó importantes conceptos en su amena master class:
"Mis películas se han vuelto un collage posmoderno, un documental es como una caja de sastre, donde todo cabe. Se vuelve como una especie de rompecabezas, donde lo mismo hay elementos gráficos, algunos tomados de internet, que imágenes o testimoniales. En la actualidad, yo también me encargo de la cámara y del sonido, soy un amateur, no me preocupo mucho por la técnica."
De Ospina se proyectó su trabajo más reciente "Tigre de papel" (2007) donde habla del precursor del collage en Colombia, al tiempo que da referencias a la historia contemporánea de dicho país latinoamericano.
"Tengo como referente a Chris Marker, y me decidí a hacer documentales, tras ver "El hombre de la cámara" de Dziga Vertov, el primer documental que reflexiona en torno a la naturaleza del cine. En algún momento de mi vida filmé ficción "Soplo de vida" (del cine noir) y "Pura sangre" (sobre vampiros), pero cofieso que no tentgo el espíritu de mariscal de campo para poner a todo un equipo en orden."
Luis Ospina cree que realizar documentales es más excitante: "Partamos del principio que el cine se puede valer de una mentira para llegar a una verdad, el lenguaje del documental sigue evolucionando, no tiene un lenguaje tan codificado como el cine de ficción, por ejemplo las actuales películas hollywoodenses tienen un discurso desgastados y repetitivo son por lo general remakes, o basan sus historias en comics y videos. A partir de la llegada del sonido, el documental ha progresado y más desde la revolución digital de los 80, donde ha puesto en práctica el postulado dfe Astruc de hacer uso de la cámara como una pluma estilográfica. Desde entonces, el documental se ha ampliado a ser manejado como diario, ensayo, poema, una meditación o un fragmento de memoria."
Ospina se inició como realizador en la década de los 70, filmando "Oiga vea" con Carlos Mayoro para hablar de los Juegos Panamericanos de Cali, sin embargo su carrera comenzó a tomar fuerza al filmar el itinerario de un fakir urbano en "Ojo y vista peligra la vida de un artista" hacia finales de la década de los 80.
Asimismo filmó un retrato entrañable de un escritor colombiano poco conocido Andrés Caicedo quien se suicida, tras la publicación de su primer novela, en este rubro hacia el 2001 entregó un documento sobre el también escritor colombiano Fernando Vallejo: "La desazón suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo".
"Durante 40 años he podido desarrollar mi carrera-comentó Ospina, la censura en Colombia se da vía el asesinato, en la actualidad ya se nos apoya más, aunque por supuesto se le siga dando prioridad al cine de ficción. El documental se ha vuelto una fuente de información que alimenta al espectador de aquello que no se entera por los medios de comunicación y la ética será la estética del futuro, cada persona que se deja filmar ejercer un acto de generosidad."
El hace hincapié que es muy importante tener una voz, una mirada en el documental para de ese modo dar una interpretación creativa de la realidad: "Para el próximo mes de octubre a partir del 27 y hasta el 2 de noviembre, me encuentro organizando el Primer Festival Internacional de Cine de Cali. México será el país invitado y ello me tiene muy emocionado."
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