TODOS ERAN MIS HIJOS: TAN ACTUAL COMO CUANDO FUE ESCRITA
La guerra hace cometer a los hombres, las peores torpezas. Multitud de errores con carácter irreversible se han dado. Así lo muestra la obra "Todos eran mis hijos" de Arthur Miller, que data de la década de los 40, que sigue tan actual como en el momento en que fue creada.
Texto de la posguerra que se centra en el microcosmos de la familia Keller, un núcleo aún herido por los recientes acontecimientos bélicos. Joe, el patriarca (un sobresaliente Fernando Luján) quiere tener el control y el mando, pero es tan frágil como el árbol erigido a la memoria de su hijo muerto. Él muestra la fragilidad del ser humano.
Kate, la esposa y madre (una siempre efectiva Diana Bracho), vive con la esperanza de que su hijo mayor que estuvo en la guerra, algún día retornará al hogar y que no ha muerto. Mientras el benjamín de la familia (Mario Loría) comienza a pretender a Ann Deever (Silvia Navarro), quien fuera la prometida de su hermano.
Y además, Miller como espejo paralelo maneja algunos retazos de la vida de los vecinos de los Keller, siendo de estos personajes, el más interesante, el que interpreta Miguel Pizarro (en una buena actuación) como el doctor Jim Bayliss, un hombre con profunda vocación humanista.
Francisco Franco es el encargado de la puesta en escena de "Todos eran mis hijos" con un brillante trazo escénico, donde sabe balancear el abanico de emociones que brindan su elenco.
La obra de Miller sabe equilibrar lo que vive una familia, a quien la guerra le pegó de manera directa, con un buen alegato pacifista, en cuanto que la industria armamentista obre con una mayor ética.
El también autor de "Las brujas de Salem" se mueve a sus anchas en los territorios dramáticos, con diálogos agudos y un adecuado manejo de la compleja estructura psicológica de sus personajes.
Funcional es la escenografía diseñada por Gloria Carrasco, así como la iluminación ideada por Ángel Ancona.
Esta puesta en escena es producida por Jorge Ortiz de Pinedo, en su afán de dar acceso al gran público a destacadas obras de la dramaturgia universal.
La temporada se lleva a cabo en el Teatro Helénico, desde el pasado 11 de noviembre para concluir el próximo mes de marzo. Las funciones son viernes, sábados y domingos.
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