ESTRENO DE LA OPERA DE MUERTE EN VENECIA EN MEXICO

El dilema del arista, sus cuestionamientos ante la creación, así como una pasión homosexual que incita el deseo y al mismo tiempo causa una profunda confusión interior, una pasión que adquirirá un sino trágico, y que evidenciará esa lucha continua entre Eros y Thanatos se presentan en el argumento de "La muerte en Venecia", esa pequeña-gran novela escrita por Thomas Mann y que el compositor británico Benjamín Britten llevó a la ópera.
Una obra que remite sin lugar a dudas, a los porques profundos de la vida.
El libreto es de la autoría de Myfanay Piper y sigue fielmente la esencia de la escritura del literato germano, esta ópera se estrenó por primera ocasión el 16 de junio de 1973, y el pasado 5 de julio fue estrenada en Mëxico, con la dirección y un magno diseño escenográfico de Jorge Ballina, teniendo como director concertador a Christopher Franklin, en el Teatro Julio Castillo, como una de las actividades de la Coordinación de Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes.
Portentosa puesta en escena, que se desarrolla con gran dinamismo, con elementos cinematográficos, puesto que "Muerte en Venecia" cuenta una historia y se apoya en el bel canti, un buen gusto estético, apoyado por un elenco de 39 intérpretes entre cantantes, actores y bailarines, estos últimos coordinados por Antonio Salinas.
Dos actos y 17 escenas que van dando cuenta del periplo del escritor Aschenbach quien opta por pasar unas semanas en Venecia para vencer el letargo creativo que lo atormenta. El llega procedente de Alemania, busca un refugio junto a las aguas del canal.
Se trata de un hombre derrumbado internamente, bien apunta el propio Jorge Ballina en el programa de mano: "Nuestra puesta en escena quiere hacer énfasis en narrar ese proceso de transformaci´´on que va de una vida regida por la razón a una muerte desencadenada por la pasión".
El tenor norteamericano Ted Schmitz da vida a Aschenbach, una voz muy bien manejada, además de una gran presencia escénica que no desfallece en ningún momento. La música de Britten es solo un trasfondo, lo importante es lo que lucha en el interior de este contradictorio hombre.
El barítono Armando Gama interpreta una serie de personajes, mientras que el contratenor Santiago Cumplido le da vida a Apolo.
La escenografía diseñada por Ballina se compone de maquetas, plataformas, marcos móviles y un espejo de agua, el marco ideal para el desarrollo de una ópera que logra tocar las fibras más íntimas del espectador. Un espectáculo de primer orden que muestra el gran talento que existe en nuestro país para la creación artística.
Etiquetas: OPERA THOMAS MANN BENJAMIN BRITTEN



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