DELIRIUM TREMENS: SURCAR LOS INFIERNOS

Hace 30 años aproximadamente, Ignacio Solares publicó el libro "Delirium Tremens", un reportaje con más de 100 testimonios de alcohólicos en torno a las alucinaciones que lo habían llevado sus excesos, aquellos que por algunos momentos se encontraron en la antesala de la muerte.
Ahora dicho libro ha sido adaptado con gran tacto y sensibilidad al teatro por Antonio Crestani, quien es asimismo el director del montaje, mismo que destaca por la fuerte carga emocional que conlleva.
Dos son los actores de "Delirium tremens" que se llevan las palmas, Jorge Ávalos interpretando a Gabriel, un hombre nervioso, que por el alcohol perdió a su familia, pero sin embargo logró "Conversar con Dios", y una estupenda Aída López, como la mujer solterona,ávida de afecto, quien actúa como guardiana de su madre y cayó en las garras del alcohol, ante la falta de perspectivas en una vida monocromática.
Tan solo por ambos actores bien vale la pena ir al Teatro Santa Catarina a ir a ver la puesta en escena.
"Delirium Tremens" es una obra que mueve las fibras más íntimas del espectador, quien no puede permanecer indiferente, ante ese surcar el infierno del quintento de personajes.
Crestani logra una ágil puesta en escena, donde logran aflorar las contradicciones del caudal de emociones de los sobrevivientes al delirium tremens. El director logra evadir con inteligencia, un punto de vista didáctico, sabe como precisar ese paso de la oscuridad a pàrajes luminosos.
Se trata de un bien logrado producto teatral, con atmósferas acertadas, lo místico se entremezcla con los delirios, se trata de una obra que es necesario ver.
"Delirium Tremens" de Ignacio Solares, en versión y dirección de Antonio Crestani, se presenta jueves y viernes a las 20 horas, sábados y domingos a las 18 horas. (los días sábados hay una segunda función a las 20.30 horas). La localidad es de 140 pesos.
En momentos, se escuchan fragmentos del "Requiem" de Mozart. "Delirium Tremens" es una obra acerca de lo difícil que es sobrellevar la orfandad emocional, la inseguridad y el vacío existencial.
Del como el alcohol se convierte como el evasor de la realidad circundante, el paliativo a una soledad interminable. El eje de la puesta en escena es el propio Solares (José María Mantilla) quien se avoca a recabar testimonios de quienes han padecido el terrible delirium tremens, pero para la fortuna de ellos siguen de pie.
Etiquetas: CIRCUITO CULTURAL, TEATRO



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