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ENTRE LINEAS Y NOTAS Biosstars

Entre líneas y notas, artículos sobre libros, reseñas, poesía, efemérides y demás. Por: Alejandro Herrera Parra, colaborador de Biosstars International

lunes 28 de septiembre de 2009

Cuento Corto


LA MUDANZA


a Elsa Brunel

es de madrugada y me levanto de entre lo que queda de la casa y de los muebles-cosas que aún se salvan de las cajas, de la partida; me quedo, me voy, me voy y una duda se pega a mí como sudor o peste y la casa pierde poco a poco su ligero encanto; parece que se estuviera desnudando para fornicar con la soledad y mendigar así, lástima, silencio y polvo; es como yo que no lo acepto y grito quedamente para dentro, a solas en la cama, muerte de cada día donde te recuerdo, donde estuviste, donde estoy escribiendo con letra de espanto y pulso descompuesto; te recuerdo en aquellos días en que, al carajo con el recuerdo, al carajo con el sentimiento; pero no puedo mandar al diablo sino al dolor por no poder compartir contigo, siempre contigo, la casa, los muebles, mis cuadros, los libros, tus fotografías; carajo cómo te quiero, carajo qué está pasando; chingada madre que alguien me grite, me escupa, me distraiga; me levante de ti, del recuerdo; se va desnudando, ahora es únicamente hoyos y clavos en las paredes y cajas apiladas en desorden; de aquella neurosis de limpieza no quedan sino algunas fotografías, polvo, papeles, colillas, recuerdos, pelos; ven, toca de nuevo la puerta y entra, salúdame como siempre, que se escuchen tus pasos por el estrecho pasillo y que rechine mi cama con tu peso; que mibocatenombre y te despida para esperar el próximo, ¿cuándo?, saludo; la pinche y divina, contigo, monotonía; es de madrugada y contemplo todo como un desastre, como éste, yo, que espera su momento para ser recuerdo, dato, posibilidad; queda algo por empacar, ojalá pudieran empacarme, sacarme lejos de aquí, de ti; ojalá, en serio, me tiraran a donde fuera para desde ahí nombrarte; me voy, me quedo, me voy; es de madrugada, no puedo escribir, no es pendejada, no puedo, en verdad no quiero, la cabeza me zumba como mil endemoniadas avispas punzantes; adorados sean los poetas porque prostituyen nuestra soledad; estoy solo, estoy triste, con la cáscara gris y la sangre dormida; la madrugada continua indiferente y en silencio y tú, lejos, lo suficiente, duermes; y yo, aquí, desde entonces, impotente queriéndote; me quedo, me voy, madrugada, cajas, soledad, clavos, tú


Guadalajara, Jalisco 9 de agosto de 1982