LA FERIA DEL LIBRO 2009

LA FIL GUADALAJARA 2009
(MÁS DE LO MISMO)
Por Alejandro Herrera Parra
Una vez más, todos los que acudimos puntualmente nos regodeamos con el enorme mosaico que propicia y genera la Feria Internacional del Libro (FIL), acaecida en la hermosa ciudad de Guadalajara, Jalisco. En esta ocasión, el invitado de honor fue la ciudad de Los Ángeles, California.
En dicha Feria, suceden un sin fin de eventos que, si somos gentiles y tolerantes, pueden etiquetarse bajo la etiqueta de “culturales”.
Los hay de todo tipo: Político, social, académico, comercial, religioso, sexual, por sólo citar algunos.
Políticos: Todavía no alcanzo a entender, más bien no deseo aceptar que este escenario -el cual se jacta de ser cultural al cien por cierto- incluya cada año a políticos oportunistas quienes más bien están demasiado alejados de la cultura y la difusión de ésta. Por lo menos de la cultura impresa y aquella que se difunde a través de los libros y revistas.
En esta emisión de la FIL me refiero a los dos jóvenes ojiclaros que pretenden, a como dé lugar, la silla presidencial: Peña Nietro y Ebrard. Como ya nos resulta más que evidente hasta la saciedad la estrategia que estos ínclitos funcionarios utilizan, si aparece uno esgrimiendo sus ideales y promesas, el otro no puede dejar de hacer el quite y aparecer para contrarrestar el mensaje de su homólogo.
Desafortunadamente existe demasiada gente a la que le gusta este tipo de eventos políticos, porque considera que le dan prestancia y jerarquía a toda la Feria. A mí me siguen resultando unos actos acartonados, ramplones y oportunistas para seguir enajenando a las personas y tratar, por todos los medios posibles, de ganar votos para el 2012 y la toma de posesión de la silla grande.
También están los ineludibles eventos intelectualizados hasta el hartazgo y límite, en los cuales un grupo de dinosaurios de la cultura-letras-artes, se dignan presentarse ante grandes parvadas de jóvenes, estudiantes incautos e inocentones, y un buen número de lambiscones sin remedio.
Figurones amanerados y grandilocuentes que continúan iluminándonos con su inmensa sabiduría y grandeza… entre bostezos, sopor y grandilocuencia fingida.
Así mismo está el rubro de todas las editoriales nacionales e internacionales que le dan verdadera forma y sentido a esta reconocida Feria (la segunda más importante en el mundo, después de la de Frankfurt), a través de sus particulares estrategias comerciales, stands y apuestas editoriales. Resulta un verdadero regocijo pasearse a través de los pasillos y contemplar una multitud de stands con decenas de ofertas literarias de primer nivel; las novedades, los clásicos que por derecho propio siguen siendo best sellers, las tendencias editoriales del momento (actualmente, después de los vampiros y hombres lobos, son los zombis), los escritores a los que se les da merecido reconocimiento reeditando gran parte de su obra, a los autores noveles que presagian éxitos y trascendencia, y también a las ineludibles y bellas edecanes que le dan ese toque erótico y estético a toda la Feria.
No menos importante son las negociaciones que como editor se pueden lograr en este escenario de libros y revistas. Ofertas, propuestas, estrategias, convenios, pactos y proyectos que verán la luz el próximo 2010, en las miles de librerías que afortunadamente pueblan el mundo entero.
Sigue siendo toda una tradición (más bien snob) que el día lunes por la noche, se den cita autores, editores, persona de librerías y demás invitados, para bailar y desfogar stress, fatiga y anhelos, en el bar Veracruz, ubicado cerca del centro de la Ciudad de Guadalajara. Bajo los sones de la música caribeña, salsa, merengue, danzón, tropical y subgéneros similares, el sudor, el alcohol, el baile y las perspectivas de pasar la noche calientita con alguien, se evidencian hasta altas horas de la madrugada.
Otro aspecto que deleita por su promesa vivificante, es ver a cientos y cientos de niños y jóvenes en busca de su autor y obra predilectos.
Los que van por la saga vampírica, los que arrastran las glorias de los Templarios, los que siguen descifrando a su manera la ley de la atracción, los otros que inician bajo el mundo zombi, y los que no pueden dejar a los verdaderos clásicos a través de sus descomunales obras inmortales.
El caso es que la FIL, pese a los oportunismos politicoides, a los insufribles intelectualoides cansados y predecibles, a la carestía de los libros, a los arreglos comerciales no tan impolutos, y a los deleznables niveles de lectura que como país poseemos en el mundo, seguirá siendo una semana divertida, variada y cargada de emociones variopintas que van desde las ideas más sublimes, hasta los cachondeos más guarros, haciendo homenaje a los españoles con su ingenioso término.
(MÁS DE LO MISMO)
Por Alejandro Herrera Parra
Una vez más, todos los que acudimos puntualmente nos regodeamos con el enorme mosaico que propicia y genera la Feria Internacional del Libro (FIL), acaecida en la hermosa ciudad de Guadalajara, Jalisco. En esta ocasión, el invitado de honor fue la ciudad de Los Ángeles, California.
En dicha Feria, suceden un sin fin de eventos que, si somos gentiles y tolerantes, pueden etiquetarse bajo la etiqueta de “culturales”.
Los hay de todo tipo: Político, social, académico, comercial, religioso, sexual, por sólo citar algunos.
Políticos: Todavía no alcanzo a entender, más bien no deseo aceptar que este escenario -el cual se jacta de ser cultural al cien por cierto- incluya cada año a políticos oportunistas quienes más bien están demasiado alejados de la cultura y la difusión de ésta. Por lo menos de la cultura impresa y aquella que se difunde a través de los libros y revistas.
En esta emisión de la FIL me refiero a los dos jóvenes ojiclaros que pretenden, a como dé lugar, la silla presidencial: Peña Nietro y Ebrard. Como ya nos resulta más que evidente hasta la saciedad la estrategia que estos ínclitos funcionarios utilizan, si aparece uno esgrimiendo sus ideales y promesas, el otro no puede dejar de hacer el quite y aparecer para contrarrestar el mensaje de su homólogo.
Desafortunadamente existe demasiada gente a la que le gusta este tipo de eventos políticos, porque considera que le dan prestancia y jerarquía a toda la Feria. A mí me siguen resultando unos actos acartonados, ramplones y oportunistas para seguir enajenando a las personas y tratar, por todos los medios posibles, de ganar votos para el 2012 y la toma de posesión de la silla grande.
También están los ineludibles eventos intelectualizados hasta el hartazgo y límite, en los cuales un grupo de dinosaurios de la cultura-letras-artes, se dignan presentarse ante grandes parvadas de jóvenes, estudiantes incautos e inocentones, y un buen número de lambiscones sin remedio.
Figurones amanerados y grandilocuentes que continúan iluminándonos con su inmensa sabiduría y grandeza… entre bostezos, sopor y grandilocuencia fingida.
Así mismo está el rubro de todas las editoriales nacionales e internacionales que le dan verdadera forma y sentido a esta reconocida Feria (la segunda más importante en el mundo, después de la de Frankfurt), a través de sus particulares estrategias comerciales, stands y apuestas editoriales. Resulta un verdadero regocijo pasearse a través de los pasillos y contemplar una multitud de stands con decenas de ofertas literarias de primer nivel; las novedades, los clásicos que por derecho propio siguen siendo best sellers, las tendencias editoriales del momento (actualmente, después de los vampiros y hombres lobos, son los zombis), los escritores a los que se les da merecido reconocimiento reeditando gran parte de su obra, a los autores noveles que presagian éxitos y trascendencia, y también a las ineludibles y bellas edecanes que le dan ese toque erótico y estético a toda la Feria.
No menos importante son las negociaciones que como editor se pueden lograr en este escenario de libros y revistas. Ofertas, propuestas, estrategias, convenios, pactos y proyectos que verán la luz el próximo 2010, en las miles de librerías que afortunadamente pueblan el mundo entero.
Sigue siendo toda una tradición (más bien snob) que el día lunes por la noche, se den cita autores, editores, persona de librerías y demás invitados, para bailar y desfogar stress, fatiga y anhelos, en el bar Veracruz, ubicado cerca del centro de la Ciudad de Guadalajara. Bajo los sones de la música caribeña, salsa, merengue, danzón, tropical y subgéneros similares, el sudor, el alcohol, el baile y las perspectivas de pasar la noche calientita con alguien, se evidencian hasta altas horas de la madrugada.
Otro aspecto que deleita por su promesa vivificante, es ver a cientos y cientos de niños y jóvenes en busca de su autor y obra predilectos.
Los que van por la saga vampírica, los que arrastran las glorias de los Templarios, los que siguen descifrando a su manera la ley de la atracción, los otros que inician bajo el mundo zombi, y los que no pueden dejar a los verdaderos clásicos a través de sus descomunales obras inmortales.
El caso es que la FIL, pese a los oportunismos politicoides, a los insufribles intelectualoides cansados y predecibles, a la carestía de los libros, a los arreglos comerciales no tan impolutos, y a los deleznables niveles de lectura que como país poseemos en el mundo, seguirá siendo una semana divertida, variada y cargada de emociones variopintas que van desde las ideas más sublimes, hasta los cachondeos más guarros, haciendo homenaje a los españoles con su ingenioso término.



2 comentarios:
Dentro de esta magnífica Feria, hay algo más que se vive: el deleite de las letras, algunas, que aún sorprenden.
No le veo nada de magnifica a la feria y ningún deleite en las letras. O es que los tapatios se conforman con poco.
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