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ENTRE LINEAS Y NOTAS Biosstars

Entre líneas y notas, artículos sobre libros, reseñas, poesía, efemérides y demás. Por: Alejandro Herrera Parra, colaborador de Biosstars International

lunes 31 de agosto de 2009

Antología poética (selección)


MONÓLOGO

… está aquí, frente a mí,
furiosamente debatiéndose contra sí mismo inútilmente
y no cesa su lamento ni su contradicción.
Se siente uno tan pequeño ante todo esto:
ante la sábana azulada que lo viste
y ante su incontenible llanto que lo delata.
A lo lejos se parte en dos la sábana
y el llanto en una línea delgada, tan lejana,
tan delgada que parece que fuera a romperse;
pero no, no se rompe, persiste y se mantiene sin pretensiones.
El obstinado rumor comparte con el viento su queja
y las aguas se precipitan hasta morir en la arena
que resignada las recibe en ése coloquio de lamerse,
tocarse acaso con la profunda ansiedad de no pertenecerse.

Porque no se pertenecen; sólo se desean
y en el deseo está la razón de su fracaso.
Como estas nubes que desde lo alto se levantan
y pretenden zambullirse en el llanto,
y que únicamente pueden desplegarse volátiles,
ligeras, casi innecesarias.
La playa tapizada de miles de poros multiformes,
de conchas multicolores, de piedras,
de plantas hechas abandono;
desafían con su serenidad a tanta furia sin sentido.

Y nadie gana. Todo permanece
como estas rocas calladas y estáticas que por dentro
llevan una soledad de siglos;
una profunda oscuridad de contenidas lágrimas.
Y aquí, entre todo, me pierdo.
Me fundo con los poros y me disuelvo con el llanto sin ser casi nada.
Un insignificante latir, un momento que concibe
el tremendo peso de su nefasta melancolía;
de su lamentada condición de solitario.

La necesidad de tolerar una existencia no compartida
y quisiera correr y gritar cualquier cosa.
Sí, porque este temperamento enfermizo cobra realidad
y fuerza y se tiñe de azul y gime
y también se cubre de roca y calla y calla y calla.
El silencio grita. Nadie contesta.
Solamente estoy yo: Nadie.
Y todas estas personasombras que transitan por la arena
tejidas de las manos platicándose sus nombres;
tratando de entenderse y caminan hasta que se pierden en la distancia.
El tráfico es continuo. Se pierden. Aparecen.
Se hunden. Surgen. No cesa. Se acerca,
crece, se enfurece, llega, se rompe y lame y regresa;
se torna blanca por unos instantes y no cesa.

La soledad me sabe a tristeza.
Eso es: una tristeza no compartida que me desgasta lentamente y.
Lo miro. Siempre frente a mí y no sucede nada.
Lo mismo, siempre diferente y todo persiste, todo continua como.
Sí, me pierdo, sí, en la grandeza que precisa mi tiempo y espacio.
Pero no se puede engañar a nadie con esta sonrisa de mal aliento
y con estos fracasados brazos que no desean asir sino a su propia sombra.
Mi mano se queda quieta. Le resulta inútil todo y obedezco.
Callo. Miro. Persisto. Y no cesa. Se acerca, crece,
se enfurece, llega, se rompe y lame y regresa;
se torna blanca por unos instantes y no cesa.

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

La soledad me sabe a tristeza.
Divina frase!
Felicidades señor

12 de octubre de 2009 17:24  

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